miércoles, 28 de mayo de 2008

El nacimiento de Torlien

Hace ya tiempo que el nombre y la historia de Torlien me rondaba por la cabeza, pero desde el viaje a Mainz, navegando por el Rin imaginando cómo sería vivir en otras épocas la idea ha ido tomando forma y aquí os presento el inicio de algo, no sé de qué. He querido empezar la historia de Torlien desde el principio, es decir desde su nacimiento. No está basado en hechos reales, pero he de decir que ayudan las largas partidas de rol, los miles de libros fantásticos leídos y la compañía de los amigos hasta altas horas de la noche. Pensé en hacer un relato corto sobre Torlien y otro personaje que me ronda en la cabeza pero creo que se merece mucho más, mimo, horas y correcciones, pero me apetecía empezar. Bueno ya me comentáis.

El día en que nació Torlien la bruma era tan densa en toda la isla que incluso su padre que era el mejor navegante de la zona tardó una eternidad en llegar a la casa con la avale. Cuando ésta se aproximó al lecho a atender a Niera su pelo caía en cascadas de sudor y tenía un puño en la boca en un intento inútil de acallar el dolor y la otra mano apretaba un amuleto de Simodan, la madre tierra.
Las mujeres que se habían congregado alrededor de la parturienta habían hecho todo lo posible, las nunien eran grandes conocedoras de los secretos de las plantas y sus usos medicinales pero en casos como éstos era siempre necesario y aconsejable recurrir a una avale, una dadora de vida, comúnmente llamada por los extranjeros comadrona. Pero el pueblo nunien sabía que estas mujeres eran mucho más que simples enfermeras, eran mujeres dedicadas al estudio del flujo de la energía en la naturaleza y la interacción de ésta con los demás seres, pero lo más importante de una avale era que ellas eran canales directos de energía al servicio de Simodan, la diosa tierra.
Sin necesidad de decirles nada las mujeres saludaron una a una a la avale y fueron abandonando la habitación y no le permitieron a Mircar entrar en ella a pesar de que éste suplicó como un niño.
Mircar esperó tras la puerta cerrada intentando saber qué sucedía en el interior del cuarto en el que su mujer gritaba de dolor. Él que había combatido en varias batallas, salvado a su tripulación de numerosos naufragios, el famoso Mircar ud Siferd no podía más que esperar detrás de una puerta cerrada mientras su mujer y la criatura que ella llevaba en sus entrañas se debatían entre la vida y la muerte.
-Mircar- le dijo su madre mientras posaba su vieja y encallecida mano en su hombro- deja a la avale Kirien hacer su trabajo, la inquietud atraviesa las paredes, aléjate de la puerta.
-Me siento tan impotente. Dime que ésto es normal, que vivirán.
-Sólo Simodan lo sabe Mircar. Confía.
Mircar dejó caer el peso de su cuerpo en la silla más cercana a la vez que musitaba en voz baja:
-Simodan no me prives de aquello que más amo.

Kirien acercó una silla a la cabecera de la cama a la vez que estudiaba la situación, la respiración de la madre era entrecortada y rápida, pero su latido era fuerte, esta mujer era una luchadora ella no corría peligro, se concentró en el latido del bebé, le sorprendió encontrar una energía tan limpia y pura, tan concentrada.
Entonces porqué se complicaban las cosas se preguntó a ella misma. Cuando las circunstancias difíciles de un parto no dependían de cortes de flujo por parte de la madre o del niño es que había factores externos que valorar, éste iba a ser un caso difícil, al fin podría poner en práctica todos los años de estudio, algo bloqueaba el canal de salida del niño, una barrera de energía que no debiera estar ahí, la situación además de extraña requeriría ayuda pero contaba con una ventaja, la niebla.
-Avale Kirien no deje que muera el bebé- alcanzó a decir Niera antes de que otra contracción la hiciera aullar de dolor.
Kirien posó una mano en la frente de la bella mujer, se concentró en serenar su espiritú.
-Tranquila Niera este niño nacerá, desde el principio de los tiempos Simodan nunca ha dejado morir a un niño que viene anunciado por la niebla.
Ésa era su baza secreta, no mucha gente conocía este viejo secreto.
Una suave luz verdosa brotó de sus manos a medida que la habitación se llenaba de una dulce melodía, primitiva, salvaje como el murmullo del arroyo. Convocó a los guardianes de la casa, faes, duendes y demás seres fieles a la diosa madre tierra para salvar la vida de la criatura que nacería esta noche, y así ayudado por toda la energía que lo llamaba al mundo atravesó la barrera y el llanto del niño llegó a los oídos de su padre Mircar que se apresuró a entrar en la habitación en el mismo momento en que Kirien depositaba al bebé en los brazos de Niera.
-Es un niño Niera. Un niño- y esa vez fue la única en que vieron a Mircar ud Siferd llorar
-Llamadle Torlien- aconsejó Kirien- En el dialecto ancestral de los nunien significa niebla.

2 comments:

carurota dijo...

menos mal que no ha muerto nadie...no me hubiera gustado,pero como no ha muerto nadie me ha gustado mucho,la verdad es q me ha sorprendido y es muy original,ta muy b.

Marisol dijo...

cómo iba a morir nadie!! con lo que quiero yo estos personajes!!!
Gracias por leerme y por el comentario.