martes, 10 de junio de 2008

¿Quién dijo que fuera a ser fácil?


¿Quién dijo que el camino fuera a ser fácil? Ahora descubro que el camino de conocerse es duro, difícil y gratificante. No hay atajos posibles que no te lleven al mismo punto de partida, hay caídas y mientras siga creyendo en mí misma seguiré levantándome.
Sólo una vez me rendí y desperté en una cama de hospital deseando seguir viva. Sabéis lo que nunca le deseo a nadie? Que se sienta sólo, esa falsa soledad en que uno se siente solo en la multitud, esa soledad que no permite ver más allá del vacío, esa soledad que crea una barrera alrededor del corazón y no permite que pase el amor. Alguién me dijo una vez y se equivocaba que al final sólo te queda tu pareja, mentira, al final sólo te tienes a tí mismo. Abrir la puerta o no hacer el esfuerzo de abrirla, caer o levantarte, aferrarte a la vida o dejarla escapar, en el fondo es decisión de uno mismo. Nunca está una sola del todo, sólo una vez me rendí y descubrí que siempre hay una mano amiga, un oído dispuesto a escucharte, un hombro en el que apoyarse... en los peores momentos hasta un café es una buena razón para seguir viviendo.
No sabéis lo mucho que estos meses habéis sido para mí, desde la distancia del silencio he agradecido la existencia de cada uno de vosotros, y una tarde de sábado me prometí a mí misma nunca rendirme y seguir adelante.
Gracias por estar ahí aún sin saberlo, por ser más que amigos, por creer y confiar que esta pequeña Charlie es una personita interesante y especial.
Gracias por quererme y demostrarlo, de verdad que no sabéis lo mucho que éso ahora significa para mí.

Un abrazo pequeño de semilla de mostaza que muere para dar fruto.