miércoles, 23 de julio de 2008

dejáme soñar


Déjame soñar con la Grecia de cúpulas que parecen haber sido pintadas con acuarelas azules y mar índigo que en algunos sitios por su profundidad y antigüedad se asemeja al azul de la victoria alada de Klein, de islas perdidas en medio del oceáno, rústica como la describió en sus libros Gerard Durell. Acabo de confirmar mi viaje a Londres y Suecia y ya sueño con un nuevo destino: Grecia.
Ya hacía años que había oído hablar de ella, pero Fuensanta tomándonos una coca cola esta tarde en el Delante me la ha vuelto a recordar, y ha traído consigo las tardes veraniegas en que leía a Gerard Durell e imaginaba estar en Corfu, es esas islas donde los pueblos son blancos y resaltan entre los acantilados, donde la gente como aquí se sienta fuera de las casas a hablar y disfrutar la tarde. Ah, será que siendo una isleña como soy tengo debilidad por las islas, pequeñas, alejadas de la civilización donde para vivir no hace falta más que el sol, el agua y el ruido de los grillos en la noche. Habéis leido Bichos y demás parientes, pues ahí me picó a mi el gusanillo de Grecia, tardes al sol sin hacer nada más que leer, porque poco más se puede hacer, calles empedradas, paseos en vespa. Esa Grecia también conocida por la hospitalidad de su gente, por su caracter afable y abierto, por la música y sobretodo por la lentitud con que allí parece pasar el tiempo.
Déjame soñar esta noche con Grecia.
Un abrazo griego como dicen que es mi pie =P