lunes, 18 de agosto de 2008

Caer, tropezar, caer, dar un paso, seguir creyendo

Y así soy yo irremediablemente romántica, puedo caer, tropezar, arriesgarlo todo sin tener ninguna seguridad, caer, dar un paso, volver a tropezar y sin embargo seguir creyendo irremediablemente en el amor.
Y no odio a cupido por su maldita miopía, simplemente pienso que a veces me gustaría explicarle una cosa o dos acerca del amor y la puntería o disparar flechas cuando uno está borracho!
Y mi vida es una novela de amor que nunca acaba de terminar bien, no hay héroes, no hay culpables sólo personajes que giran en torno a mí corazón, unos lo hicieron añicos, unos sólo lo arañaron pero el peor golpe se lo dí yo el día que dejé de creer en mí, y así aprendí que la fortaleza, la valentía no reside fuera sino en el interior de uno mismo, que para ser perdonado primero hay que aprender a perdonarse a uno mismo.
A pesar de todas sus cicatrices, pequeñez y fragilidad este corazón que hoy rebosa vitalidad sigue creyendo en el amor verdadero, ése que llega sin avisar y permanece cambiante a cada día, que nunca deja de sorprender y cambiar, que nunca tienes certeza de si es para siempre, que es agua fresca en las manos escurriéndose irremediablemente a la tierra para permitir a la planta crecer.Como no creer con ejemplos tan evidentes como son Pablo y María José, Maica y Javi, Raquel y Sergio, Ramón y Asia, Carlota y Merche y por supuesto mi madre y mi padre de los que aprendí que amar una rosa implica amar también sus espinas, ser consciente de ellas y tenerlas en cuenta y no tratar de ocultarlas.

Y levanto mi copa hoy por ti Cupido viejo compañero de batallas, anda y mira a ver si la próxima acertaras, que aunque una es fuerte a nadie le amarga un dulce de vez en cuando.