domingo, 17 de agosto de 2008

El hogar

He descubierto que el hogar es una mezcla entre una sensación y espacio físico. Abro la puerta de mi piso en el barrio de Jose María de la Puerta en Cartagena y descubro que ahora es mi hogar porque me da la bienvenida el ronroneo de Kumo que me demuestra que me ha echado de menos y me mira con esos ojos suyos tan expresivos en los que interpreto enfado y la pregunta de dónde has estado todo este tiempo, te eché de menos, y me siento a su lado en el recibidor y le hago saber al rey de la casa que estoy de vuelta y que yo también le he echado de menos. Y sin abrir la luz invoco a la soledad esa amante incondicional que todos llevamos dentro pero que cuando llegas al hogar te espera con unos brazos cálidos, acude rauda a la llamada y nunca decepciona, siempre acoge. Me tumbo en el sofá que Kumo ha tapizado de pelos blancos pero no me importa y a través de la ventana del salón la luna llena en su plenitud me dedica una sonrisa de entender, de bienvenida, y la maleta queda en la estantería del recibidor y me descalzo, hago un esfuerzo por llegar a la habitación, Kumo no me ha abandonado desde que entré en la casa, es parte de mi sombra, no necesito abrir luces, me conozco de memoria la familiar oscuridad de este laberinto, cada esquina, cada recoveco es mío, y al fin la cama, cambio la ropa por el pijama, subo la persiana y la brisa me acaricia, permanezco un momento en el alféizar de la ventana con Kumo, escucho a las vecinas que se reunen a la fresca del verano a hablar de la vida, los pocos coches que pasan y el canto de la cigarras, y cuando ya vuelvo a sentir esa sensación de hogar que me acoge después del viaje me tumbo en la cama, respiro suavemente, me dejo caer en el abrazo del colchón y del sueño.
Ah no hay sensación comparable a la de sentirse en el hogar.

Un abrazo hogareño desde este mi pequeño refugio.

1 comments:

carurota dijo...

comprendo esa sensación...