lunes, 17 de noviembre de 2008

aventuras y desventuras de una mileurista

Que me expliquen a mí cómo una redactora de una columna de periódicos puede pagarse unos Manolos o el guardarropa que llevan las chicas de Sexo en la ciudad, ni comprando todo en Privalia o BuyVip veo yo que sea posible.
Ser mileurista es difícil porque reconozcámoslo el dinero no da la felicidad pero ayuda. Hacer malabarismos con la nómina es a veces cansado, ésto por aquí, ésto por allá y paf de repente un imprevisto por lo que es importante tener también un apartado para estas situaciones, por lo que cuando me ingresan la nómina más de la mitad ya está destinado a las necesidades mensuales básicas, y cuando miro lo poco que me queda en la cuenta a estas alturas del mes, no sé si darme palmaditas en la espalda por haber llegado hasta aquí sin estar en rojos o echarme a llorar.
No es que yo quiera ser millonaria pero al menos dejar de ser mileurista y poder ir a terapia individual (50 euros cada sesión pero vale la pena) sin pensar en lo que voy a tener que sacrificar por otro lado, o no tener que estar ahorrando para el ragalo de mi padre para navidades desde que éstas terminan.
Entre el piso (que no me quejo porque pago muy poco por el pedazo piso que tengo), la terapia y el curso básico, la gasolina, la electricidad, el teléfono y voy a parar porque sino me entra un poco el agobio y realmente a pesar de las dificultades estoy feliz con la vida que tengo, tiene sus más y sus menos pero es bonita, interesante y entretenida y lo mejor: sujeta a cambios y evoluciones!
Pero vamos estaría bien dejar de ser mileurista, pero yo misma me digo y sobretodo ahora con la crisis: sigue soñando Marisol que soñar es gratis.

Un abrazo que vale más de mil euros!