domingo, 30 de noviembre de 2008

Descansar


Es descansado tener los amigos que tengo, personas con las que simplemente hay que estar, sin ser ésto o lo otro, sin ver más allá de las palabras y los gestos, gente con quien la palabra amistad no es una máscara más que llevar.
He disfrutado de un fin de semana muy relajado, disfrutado y sencillo de los que a mí me gustan.
Empecé con una merienda el viernes con Mónica, Manu y Maica, curiosamente todos nuestros nombres empiezan por M! Nos reimos mucho, nos contamos confidencias, nos quejamos de lo mal que están las cosas en el trabajo, planificamos nuevos proyectos para seguir disfrutando de la vida a pesar de la lluvia.
Sábado reunión del VAS, compartir experiencias, darme cuenta que no estoy sola, que contamos con el apoyo del maravilloso equipo profesional del colectivo La Huertecica.
Comida en McDonald's, paseo por el mercado medieval con María José y Pablo, me compré un nuevo cinturón para danza del vientre, nos tomamos un trozo de tarta de bizcocho de chocolate, con relleno de chocolate y cobertura de...sí lo has adivinado! de chocolate, y sí sabe tan bien como suena. Y ya nos fuimos para nuestras casas para preparar algo para la cena reecuentro de: sí existe vida después de grupos. Estrené vestido, enseñé liga, me reí mucho, me caldearon el corazón, conocimos a Marcos el bebé que lleva María en su barriguita y que es tan hijo suyo como de Salva, brindamos, comimos y me di cuenta de que soy una de las personas más ricas del mundo mundial en términos de amistad.
Desperté tarde,eché de menos a Álvaro así que le llamé para hablar un rato largo, me levanté de la cama y acepté la invitación de Moncho y Menchu de ir a su piso de la playa y ayudar a montar muebles del Ikea, hemos dejado el salón montado menos las lack y el altillo de la estantería, he probado la quinoa en ensalada y riquísima, ah y los Magnum after dinner (y no no me dan dinero por poner la marca =P), hablamos de ésto de lo otro, y me he sentido muy privilegiada de compartir el nacimiento del salón de Men y Moncho de la playa, disfrutamos de los colores del cielo nocturno, de las estrellas, del mar a lo lejos y he vuelto a casita sintiendo que es un gustazo vivir la vida que ahora mismo vivo, con consciencia, con los 5 sentidos, siendo, experimentando, disfrutando a vuestro lado.

Un abrazo lleno de calidez que por un momento te haga olvidar el frío.