lunes, 17 de noviembre de 2008

La sencilla felicidad de lo cotidiano

Darme cuenta de que ya, hoy, ahora, soy feliz me alivia, porque significa que la felicidad no es un estado inalcanzable, volátil, efímero puede que sí, pero cada día está ahí a la espera de que la coja de la mano. Sí, sí, puedes pensar que desvarío pero la felicidad es algo tan cotidiano como el estrés o el malhumor, simplemente es que hay que afinar la vista y acostumbrarse a verla, oculta en los pliegues de la sonrisa de la mujer a la que cruzando el semáforo le has cedido el paso, en las risas a la hora del café sobre ese cliente tan pesado, ese minuto que me he regalado antes de abrir el coche en que le he dejado al sol acariciar mis mejillas rojas por el frío, oir la voz de Álvaro al teléfono a pesar de la distancia,ese instante en que he abierto los ojos y he sentido que sigo viva. La felicidad puede ser esquiva, cambiante, sutil, pasajera pero ahí está, esperando que la descubra a cada paso que doy en este camino que es la vida.
El simple hecho de ser capaz de compartir contigo que estás lejos, contigo que estás cerca mis pensamientos, alegrías, penas, esta sucesión de acontecimientos que es mi vida, ya me hace feliz.

Un abrazo cargado de felicidad

3 comments:

Didac Udagoien dijo...

¿y si la felicidad fuera...
conformarse?.

carurota dijo...

no seras el amigo del funs,supongo

Marisol dijo...

prefiero aceptar la realidad que conformarme con ella, conformarme implica un poco de tragar con lo que sea sin ni siquiera saber si me gusta o no, aceptar significa al menos para mí darme cuenta de que me puede o no gustar mi realidad pero es la que tengo y la acepto, pero no para mí conformarme no es la felicidad, pero gracias por el comentario.