jueves, 27 de noviembre de 2008

me he comprado un vestido


Sí, sí me he comprado un vestido monísimo, ya sé no es lo mejor en época de crisis y tal y tal, pero este pequeño gesto de ir al centro comercial y buscar y rebuscar hasta encontrar un vestido que me pruebe y sienta: qué mona estoy, éste sí es mi vestido pues no suele ocurrir muchas veces, así que cuando ocurre no pierdo la oportunidad.
A lo largo de estos últimos meses he ido dándome cuenta de lo que para mí ahora significa ser mujer, y empiezo a tocar con la puntita de los dedos la complejidad y belleza de este género.
A todas las mujeres que me han regalado puntos de vista, realidades distintas y todo el amor del mundo gracias desde dentro, desde ese punto que tenemos en donde reside nuestra intuición.
Un vez alguién a quien amaba mucho me dijo que no le caía bien mi madre por lo que oía de mí, que le parecía una persona que se maquillaba mucho, y puede ser que en cierto modo yo la viera así pero ahora me he dado cuenta de que ella creó esa máscara para ocultar un pasado duro, unas cicatrices profundas y yo le estaré infinitamente agradecida por haberlo hecho lo mejor que sabía y por enseñarme el valor de una sonrisa, de la sencillez de los pequeños, sutiles detalles, por enseñarme que todo pasa, y es cierto que se equivocó en algunas cosas, pero es que mi madre como todas las personas del mundo no era perfecta, pero sí una gran mujer, y ahora que la he desmaquillado, que he visto a la mujer detrás del disfraz se me hincha el corazón de orgullo ante su valentía y su coraje a la hora de afrontar las circunstancias porque en el fondo sin ello yo no estaría aquí.
Y ahora valoro mucho esos pequeños momentos con mujeres, las confidencias, los mimos y las caricias, porque para mí son necesarios estos espacios con ellas para conocerme mejor y seguir creciendo.
A todas vosotras gracias.

Un abrazo a to@s pero eso sí desde mi feminidad.