viernes, 14 de noviembre de 2008

Tic, tac qué lentas pasan las horas!

Qué lentas pasan las horas cuando uno espera que se haga una hora en concreto! Ya ves a mis 29 e ilusionada como una colegiala porque Álvaro va a venir de Valencia a pasar el fin de semana. Y esa ilusión de qué me pongo, estaré guapa, maldita sea me ha salido un grano en la frente, esa energía que mueve montañas y convierte un día gris en un día con sol...
Es bonito volver a sentirme con ganas de empezar algo, de estar al borde del abismo, no ver la red y decir qué leches, para estar aquí parada me tiro con los brazos abiertos a lo que pueda venir.
Esa bella incertidumbre del que sabe que la espera va a merecer la pena, enamorada aún diría yo que no, éso son palabras mayores que me da miedo utilizar, es esa fase de no querer denominar lo que se está formando, porque aún no se puede poner nombre a algo que se gesta.
Despacio, sin prisa, pero ojala ya se hubiera inventado la teletransportación o las horas volaran más deprisa!

Un abrazo alado, rápido y fugaz!