domingo, 21 de diciembre de 2008

Encrucijadas

A veces la vida se convierte en una encrucijada, y los sentimientos se encuentran formando un remolino que desde la prisa y la impulsividad no me es bueno leer. Y aquí estoy a mis 29 sabiendo que en Febrero me quedo sin trabajo, que probablemente me vuelva a casa de mi padre y no me malentendáis volver a Valencia me hace ilusión pero quizás si me duele algo es tener que volver pródiga, sin nada en la bolsa más que cicatrices y un atisbo de madurez.
Yo recuerdo escuchar la parábola del hijo pródigo y pensar qué fácil lo tiene vuelve y ya está, pero ahora que quizás me vaya a tocar a mí adoptar esa posición entiendo la dureza del reto, volver a casa sin pena ni gloria, sin trabajo, con un futuro incierto es difícil, pero ante esta nueva dificultad me viene a la cabeza otro gran ejemplo de humildad propio de estas fiestas navideñas, la canción del pequeño tamborilero, ese niño que no teniendo nada que ofrecer se presenta ofreciendo su presencia, su persona y su voz, cuánto por aprender de este ejemplo, de este pequeño niño y de aquel que nace esta Nochebuena y todos los días en nuestros corazones, nada mejor hay que ofrecer al mundo que nuestra sinceridad, nuestra persona, y si me tocara volver volvería así como el tamborilero humilde que no con la cabeza gacha, humilde con las alforjas vacías de cosas materiales pero llenas de experiencias y nuevos amigos.
Y quizás me quede aquí en Cartagena pero si volviera lo haría con la sonrisa en los labios del que sabe que allá a lo lejos espera Ítaca y que esta nueva fase que me toca vivir no es más que un puerto nuevo en el que fondear en el largo camino que es la vida, qué lejos queda Ítaca sino disfrutara del viaje cómo seguir adelante.
En mi lista de Navidad este año por si acaso he pedido una dosis extra de humildad para aprender a recibir los regalos de la vida y amor, mucho amor a mí misma, porque sólo el amor engendra la maravilla, sólo el amor convierte en milagro el barro como bien dice creo que una canción de Silvio, en esta fase de crecimiento mucho amor por mi proceso, por mi persona para desde ahí limpiar la mirada con la que me miro a mí misma y a los demás.

Un abrazo cargado de paz y amor desde la encrucijada

1 comments:

Nae dijo...

Mira que eres quejas y dramatista. Yo me tire un anyo en Barna, volvi con menos cosas que tu, y no paso nada. Vuelta a empezar, y a por ellos que son pocos y cobardes :P.

Besotes!