martes, 10 de marzo de 2009

Metacrilato

En ese instante en que las luces se apagan y el haz devuelto por la pantalla gigante ilumina su cara ella se muere por beberse esa luminosidad a besos, a caricias desmedidas, desbordadas. El ya conocido jingle de Movierecord invade la sala, él se acomoda mientras ella continua imaginándose el sabor de esa luz. Recuerda por un fugaz instante su reproche de que no le cuenta nada, de que está harto de intentar romper un caparazón que parece indestructible, de que se esconda, si algo le ha quedado claro de la discusión de ayer es que él está cansado de sentir que le ama mas de lo que parece ella amarle.
Y cómo explicarle si ante tanto sentimiento desconocido en su interior ella se queda sin palabras, cómo hacerle ver el cuidado que ella tiene de no desatar sobre él el huracán de sus pensamientos y pasiones, impotente ante la barrera de metacrilato que ha levantado entre ellos, desiste. Ni siquiera entiende porque la ha levantado, quisiera romperla en mil pedazos y no puede, es consciente de ello, apoya su mejilla en esa frontera imaginaria y siente su frio tacto. Se reconoce en la barera,su dureza y a la vez su fragilidad, a veces piensa que después de una tormenta anterior, en su interior solo queda hielo. Una parte de ella desearía quemarse en la promesa del calor de sus ojos, derretirse en la llama y dejar fluir.
Él al sentirse observado dirige su mirada hacia ella y le pregunta:
-¿Qué haces que me miras?
Ella siente el vértigo y se detiene para no derramarse en palabras que se agolpan en su boca desde el pecho, para no perderse en el torbellino de su mirada se rinde, se siente indefensa, levanta la barrera, metacrilato invisible, contención mientras acude a sus labios desde la mente la respuesta trampa:
Nada.