domingo, 12 de diciembre de 2010

Me emociona

Me emocionan tus labios entreabiertos, la cabeza apoyadita en la almohada, despertarme contigo, emocionarme.
Emocióname, refleja en esos tus ojitos esta mi cara, a mi, ese yo mío que sólo el otro puede sacar a la luz
Me emociona mi mapa emocional, seguir encontrando en él lindos lindes, zonas vírgenes a explorar, viejos territorios a redescubrir con otra mirada, con otra mente, con otro corazón.
Emociónome con el sonido de tus latidos cuando te abrazo por la espalda, tu tum, tu tum, la vida en estado puro me emociona.
Me emociona el mundo con su ruido, con sus sonidos apegándose a mi cuerpo, creando música improvisada.
Emocióname con tu natural risa que se escapa como viento entre las grietas de un día de viento y cielo azul y nubes volando.
Me emociona encontrarme en mi, en ti, en el otro, en ella, en el mundo como una mota más del espacio, igual pero diferenciada
Me emociona, perdona que me emocione, pero es así me emociona:
La vida

viernes, 1 de octubre de 2010

Tribulaciones de una trabajadora

En momentos como éste me pregunto:

¿Qué hago un viernes por la tarde comiéndome un bocadillo de sardinas en la oficina con al menos mas de dos horas de trabajo por delante?

Y la respuesta es sencilla, no, y digo NO, se debe uno confiar en la tecnología, es preciosa, es cómoda pero a veces te mete unas patadas en la espinilla que te deja tiesa. Éso me pasó a mí el jueves cuando al insertar mi maravilloso usb en el ordenador de la oficina al ir a abrir los archivos, tachán!!!! error, error, error, y los datos están corruptos!!

Mi cara ésta: O_O
Así que en pocas palabras esa es la sencilla razón por la que ahora en vez de apagar el ordenador e irme a Cuenca me encuentro en mi mesa de despacho comiéndome un bocadillo de sardinas, y porque básicamente no había nada más en la oficina que pan y la dicho lata.

Abrazos cautelosos

sábado, 22 de mayo de 2010

Honestidad ese arte tan difícil de practicar


Qué difícil es ser honesto, ya no sólo con los demás sino conmigo misma.
Curioso no? a lo largo de los años he ido acumulando miles de tretas de autoengaño y sabotaje en mi contra para seguir manteniéndome en ese viejo yo caduco, que cuando cojo las tijeras de podar se echa a temblar no vaya ser que pierda el trono que tanto le ha costado ganar.
Y es que una misma es un jardín que hay que cuidar, con esmero, con paciencia y con disciplina porque sino crecen las hierbas altas, amarillentas ya del cálido sol pero que no dejan ver las pequeñas flores que ocultan a ras de suelo.
Y ese trabajo de rastrillar, determinar qué podar y qué dejar, que zonas permitir que permanezcan más salvajes y cuáles no requiere un grado alto de conexión de la necesidad de cada momento, sin juzgarla, sin filtrarla y sí, es imprescindible la honestidad. Porque habrá cosas que vea que no me gusten, que me irriten que sigan aún ahí, que me entristezcan pero al fin y al cabo cosas mías, tan necesarias como aquello que considero bello y bonito.
Y después del arduo y gozoso trabajo, con la fresca limonada en la mano, disfrutando de la brisa en el porche me doy cuenta de que para mantener el jardín cuidado, para que el jardín siga creciendo sin estancarse es aconsejable seguir practicando, cada día el arte de la honestidad, porque sólo familiarizándome cada vez más con mis hierbajos seré capaz de estar cada vez más conectada con la infinidad de combinaciones emocionales que soy, de que el jardín sea cada día un fiel reflejo de mi yo interno.

Un abrazo honesto

domingo, 11 de abril de 2010

La pequeña colmena despierta


Me gustan las colmenas.
Las abejas no dudan en ningún momento de a qué colmena pertenecen, nacen sabiéndolo, sintiéndolo, resonando con ese zumbido que les mueve a vivir.
Es una gran analogía de una persona, si lo pienso soy una pequeña colmena en potencia.
Mis abejitas son mis emociones, mis pensamientos, mis impulsos y cuánto más los dejo actuar en sintonía unos con otros todo va mejor, en un baile a veces lento, a veces rápido pero siempre fluido.
Si dejo de separar mente, corazón e instinto me doy cuenta que la colmena es el todo y a la vez cada una de las partes que la componen.
Me gusta sentirme colmena, que todas y cada una de mis partes me pertenecen, sentir que así es y poco a poco me doy cuenta de que a la vez yo como colmena pertenezco también a una mayor, que soy parte de un universo que se mueve, que evoluciona, que fluye en el tiempo que no es nada sin nosotros al igual que nosotros no somos nada sin él.
Y hoy me quedo con esta sensación de ser y formar parte de algo maravilloso con sus belleza y su misería, aceptando el todo y el vacío que tan necesario es para seguir creando, siendo persona.
Un abrazo cálido como el del sol llamando a la puerta de la colmena para ponerla en movimiento.
Los cerezos están en flor aprovecharé la primavera para recoger polen.

sábado, 20 de febrero de 2010

Madre en apuros

Hoy os hablo de una película que he visto por casualidad aunque pienso y siento que las casualidades no existen.
La película se llama Motherhood aparece Uma Thurman con una excelente interpretación en el papel de una madre en apuros, que es como se ha traducido.
Yo pensaba que no iba a pasar de ser una comedia para ver mientras hago punto pero me ha sorprendido porque la película habla del paso del tiempo, de lo dura que puede a llegar a ser la vida adulta, de los precios que pagamos y de lo que ganamos con el pago, ganancia que fácilmente olvidamos por los apuros del momento, las dificultades de la vida.
La película habla de lo fácil que es caer en la rutina que todo lo impregna si la dejamos, cubriendo el paisaje con una pátina de hastío y conformismo que nos hace perdernos a nosotros mismos, es quizás este enojo lo que nos hace olvidar las ganancias, las pequeñas grandes cosas por las que fuimos capaces de pagar ese precio, de sacrificar algo.
Esta película habla sobre ello pero también de que donde hay siempre queda, esos retazos de nosotros mismos que creíamos dormidos, ese sueño agazapado en el rincón del alma cubierto de polvo pero intacto, esta película habla de esperanza, de que no importa lo humilde que sea, el hogar sigue siendo el hogar, la familia ese refugio por el que somos capaces de sacrificar nuestros sueños pero también es el sitio donde mejor podemos ser nosotros mismos, si nos dejamos, si nos sentimos, si a pesar de todo el ruido nos escuchamos y nos lo permitimos.
A mí en general me ha parecido una buena película, aunque más que la película creo que era mi momento de verla.
Un abrazo cotidiano, sencillo, como el olor del café recién hecho.