martes, 26 de abril de 2011

Siguiendo una serie de pequeños placeres

Uno de los pequeños grandes placeres que tengo es personalizar mi ordenador, y no me pasa con todos los ordenadores, es sólo con mi ordenador de sobremesa.
Me encanta tunearlo como digo yo, pegarle notas con frases que me parecen interesantes o recortes de revista, o ponerle amigurumis y cosas por encima.
Os dejo una foto de mi tuneado más reciente, las últimas dos cositas que he añadido, mis gatitos impulsados por energía luminosa y la pequeña Carlotita Chan, espero que os gusten!
Y vosotros también tuneáis vuestro ordenador? Qué cositas le ponéis para que sea más vuestro?

martes, 22 de febrero de 2011

La verdad nos hace libres

La verdad nos hace libres pero ché tú, como duele a veces, como pica otras y cómo de difícil es de oir.
Por eso a veces por razones que antes no entendía me volvía sorda.
O sin saber por qué había cosas que era incapaz de ver.
¿Para qué? empieza a ser una de las herramientas imprescindibles para llegar al meollo de las cosas, no por qué sino para qué hago las cosas, para qué actúo de una u otra forma, para qué me miento cuando la verdad está escrita en letras mayúsculas en la pared de mi memoria corporal y emocional.
Algo que distingue a un amigo de una persona cualquiera es su capacidad para atreverse a decirme las verdades dolorosas aún a riesgo de que lo mande o la mande a escaparrar, aún a riesgo de la reacción defensiva, evasiva, a veces incluso virulenta que se pueda desencadenar después de sus palabras.
La verdad puede doler, pero no mata y definitivamente ayuda a sanar viejas heridas, nuevos enganches, futuras decepciones.
Cada vez más pienso que hace falta valor para mirarse al espejo y ver en esa cara que se refleja, en esos ojos al ser humano que en ese instante me devuelve la mirada, con las miserias, con las alegrías, con los años, con la inocencia ajada pero todavia presente, honesta, llanamente el ser humano que soy.
La verdad, no está ahí fuera como decía el agente Malder en Expediente X, la verdad he descubierto que está aquí dentro y se refleja, se vive, se juega ahí fuera.
Un abrazo honesto

martes, 18 de enero de 2011

Una serie de pequeños simples placeres

He decidido darle un poco de vidilla a mi blog escribiendo acerca de una serie de simples placeres que puedo encontrar en mi día a día y que por simples que son pueden pasar despaercibidos a pesar de su gran utilidad y belleza.
Así que para empezar esta serie de posts elijo hablar de mis tazas favoritas.
Un taza puede parecer un objeto simple, inanimado, cotidiano totalmente carente de sentido pero en la realidad con una taza se puede hacer una analogía perfecta, la del vacío fértil; ese instante imprescindible de vacío que ha de existir para que se pueda llegar a asimilar cualquier conocimiento por grande, por simple, por sencillo que sea.
También una taza es un objeto utilísimo porque nos ayuda entre otras cosas a servirnos bebidas calientes como son el té o el café.
Ahhhh, ese momento mágico, ese instante liberador y relajante en que posamos la taza en nuestro labios para verter y saborear su contenido...
No me ha sido difícil reconocer cuales son mis tazas favoritas porque me es imposible quedarme sólo con una de ellas.
Son las tazas que aparecen en la fotografía que comparto a continuación
La que uso como lapicero/ taza de las agujas era de mi mami y como suelo ser torpecilla y se me ha roto más de una taza prefiero que esté en mi mesa sin moverla mucho para prevenir roturas y la otra es una taza que le compré a Álvaro porque tiene una asita en forma de cerdo, pero que como no la usaba y yo sí pues pasó a convertirse en mi taza.
¿Cuál es vuestra taza favorita? y ya que estoy y preguntar es gratis ¿té, café o portabolis?