miércoles, 16 de septiembre de 2015

Sweet Coffee

Hoy soy feliz, han vuelto a hacer mi donut favorito de Dunkin Donuts! El donut de cafe tan sencillo y tan simple como eso.
Recuerdo cuando era pequeña que al verlo pensé... Ohhh es como tomar café, eso que toman los grandes y que yo no puedo. Recuerdo el sabor dulce, dulce y al final ese nuevo sabor que inundó mis papilas: café. Quizas por eso durante mucho tiempo he tomado el café dulce, con toneladas de azúcar por la intensidad de ese momento. Y ahora tomando mi donut de café me doy cuenta quizás porque no lo han conseguido reproducir como la receta original, de que la niñez imprime una fuerza a las memorias que a veces dista de la realidad. El donut ya no deja ese regusto a café, quizás porque ahora tomo el café con menos azúcar y me gusta mas su sabor ácido o amargo dependiendo del grano...
Y no es decepcionante este hecho sino un reality check, me he hecho mayor, mis gustos cambiaron, evolucionaron y aunque ya no es el mismo sabor mi mente trae a mi ahora esa sensación de desafío de tomar algo nuevo, esa alegría de la niñez en que todo es nuevo, esa excitación de ehhh estoy tomando café como los adultos aunque en realidad lo que estoy disfrutando es simple y llanamente un donut con glaseado al que le han enseñado un grano de café.
Y es que la felicidad a veces radica en estas pequeñas grandes cosas, en la fantasía construida mas que en el objeto en sí mismo.
Desde mi contento de tener que chuparme los dedos para retirar el glaseado me despido, feliz como una perdiz!