martes, 24 de noviembre de 2009

Yo, me, mi y el mundo

Hubo un tiempo que me miraba a través de vosotros, a través de vuestros ojos.
Hubo un tiempo en que lloraba a escondidas.
Hubo un tiempo que no me gustaba mirarme en los espejos.
Hubo un tiempo en que me hice tan pequeña que casi desparecí.
Hubo un tiempo...
Pero de eso hace mucho y ahora si me miro en tus ojos es para ver la belleza en ellos.
Si lloro lo hago sin taparme porque tengo derecho a dejarme sentir.
Si me miro al espejo a veces me digo fea pero a veces también guapa.
Ya no soy pequeña, sino humilde.
Ahora empiezo a ser, a verme, con mis nadas y mis todos.
Con mi miseria pero sobretodo con mi belleza.
Yo, tú, el mundo somos bellos.

Un abrazo desde el camino de la belleza porque ella es patrimonio de todos, es parte de mi, de ti, del universo

viernes, 13 de noviembre de 2009

Y a pesar de todo: la belleza

Trabajar para una entidad bancaria es toparte con esa parte fea de la sociedad, que si tanto tienes tanto vales, que si no eres más que para algunos los números que refleje tu cuenta corriente, vamos la sociedad del consumo, ésa en la que vivo, vivimos pero en la que a pesar de todo sigue habiendo belleza.
Después de un fin de semana de curso con mis maravillosos compis de formación (otro año más por delante, un año por detrás), descubriendo el camino de la belleza, sus casi imperceptibles pistas, sus recovecos y su bella fragilidad, me doy cuenta más que nunca que la belleza sólo existe si soy capaz de verla, si me quito la gris capa de la monotonía y la rutina y soy capaz de ver más allá del humo de la ciudad, del ruido que viene del asfalto, de las caras cansadas a primera hora de la mañana, cuando soy capaz de verme a través de los otros y en los otros, entonces de repente brilla la belleza. Quizás no se trate de embellecer las cosas que me rodean sino de humanizarlas, verlas cómo son, sin enmascarar aquello que puedo considerar feo y que sin embargo me recuerda lo terrenal, lo real de ellas.
Y cuando miro con esos ojos, cuando soy capaz de desprenderme de mi cómoda rutina, de mi coraza, de mis prejuicios, allí a simple vista, con sólo mirar: la belleza.
Así que me he propuesto hacer campaña, la de la sonrisa gratuita y sincera, abierta y espontánea, cuando te miro, verte, mirarte, me hace sonreir, porque en ti si me paro un instante, si los engranajes de mi automatizada cabeza por un breve lapso de tiempo me permiten ver tu cara en el pasillo del edificio donde trabajo, en la parada de metro, en el supermercado, en casa, por un instante: la belleza, y ante una sonrisa cuando es vista, surge otra, y así de esta forma sencilla te recuerdo que a pesar de todo existe, y yo la he encontrado a pesar de que me cueste, de que se me escape, es real: la belleza, cuando te miro, sonrío y ahí al alcance de nuestra mano por un instante...

Un abrazo bello